Existen varias formas en las que se puede cometer un fraude en la industria de la publicidad digital. Con cientos de miles de sitios web que forman parte de las networks publicitarias, es difícil controlar los lugares en los que tu anuncio puede aparecer (o no aparecer). En palabras de IAB, el fraude publicitario es cualquier técnica usada para alterar el tráfico real que una pieza publicitaria recibe. Estas técnicas van desde robots que simulan clics e impresiones, hasta el secuestro de dispositivos de algunos usuarios para generar estas mismas acciones.

 

Las partes involucradas en el ‘ad fraud’

 

En una cadena relativamente corta, es sencillo identificar qué miembros son clave para poder defraudar a las marcas y empresas. Las ubicaciones (sitios web donde se muestran los anuncios) son los primeros a voltear a ver cuando se habla de este tipo de defraudaciones, siendo ellos quién controlan la cantidad y calidad de los visitantes.

Siguiendo la lista de implicados, de igual forma las redes publicitarias pueden ser jugadores importantes dentro de la operación. A pesar de que es difícil para una ‘ad network’ controlar las visitas a la página que hospeda su publicidad, pueden modificar los resultados finales de clics y visualizaciones que obtuvieron las piezas.

 

 

Por último, el siguiente enemigo se encuentra dentro de las agencias y centrales de compra de medios. En muchas ocasiones, el encargado de seleccionar los medios en los que una marca tendrá presencia se convierten en cómplices de esta red que está robando millones de dólares a los anunciantes año con año.

 

Así funciona el fraude en publicidad digital

 

1. Llega un anunciante a comprar un espacio para sus anuncios, ya sea directamente al medio en cuestión o a través de un tercero.

2. El medio es el encargado de distribuir el anuncio en sus páginas.

3. Se utilizan robots o usuarios infectados con cierto adware que emulan clics, impresiones, llamadas y cualquier interacción que genere un beneficio para el medio.

4. El anunciante paga por el total de interacciones que recibió su anuncio sin importar cuántas de estas fueron auténticas.

Una fórmula ventajosa para aquellos que participan dentro del proceso. Cualquier blog, revista o sitio de internet, sin importar por el número de personas que lo visitan puede generar millones de dólares en tan solo horas.

 

Una situación está cambiando la industria

 

Cuando el tema comenzó a ganar relevancia entre los medios especializados en publicidad a nivel global, empezaron a surgir figuras cuya única función es prevenir este tipo de delitos que tan solo el año pasado ocasionaron $6.3 billones (dólares americanos) en pérdidas para marcas y agencias de todo el mundo.

Algunas agencias y marcas han realizado contrataciones de especialistas en fraude, como es el caso de GroupM, quién contrató a John Montgomery bajo el rol de Supervisor en Seguridad de Marca. Algunas empresas especializadas en seguridad de marca también surgieron con junto con esta tendencia.

 

 

Así como ocurrió en el caso de la seguridad informática, después que las empresas comenzaron a recibir ataques a su información e infraestructura, dará paso a la creación de una nueva profesión e industria. Una industria encarga de velar por la seguridad en la comunicación que sus clientes tienen en todo el mundo.

 

Fuentes: Adweek / IAB UK / Association of National Advertisers