Al usar redes sociales con fines comerciales es muy importante cuidar la calidad del material que compartes, ya que esto se va a ver reflejado en la imagen de tu empresa o negocio. Aunque parezca un proceso relativamente fácil, hacerlo de manera correcta conlleva más de lo que parece.

Muchas veces hemos visto imágenes que lucen de baja calidad o que los colores cambian de una a otra publicación. Estos se debe a que la mayoría de las redes sociales con el fin de optimizar la plataforma y hacer que cargue más rápido, reduce las imágenes y en muchas ocasiones esto genera cambios en los archivos originales.

Ahora les compartimos algunos trucos para lograr que tus imágenes logren el máximo rendimiento y lleguen a tu mercado de la manera que lo imaginaste.

 

1.- Material de calidad

 

El primer paso indispensable para lograr imágenes optimizadas es que nuestros elementos de diseño, ya sean fotografías, íconos, texturas o patrones, sean escalables sin distorsionarse o estén con un buen tamaño y una buena calidad.

Con escalables nos referimos a que estén hechos en vectores; de esta manera, al hacerlo más grande o reducirlo de tamaño no pierde su consistencia y mantiene su apariencia visual. Esto principalmente se logra con objetos realizados en programas de diseño profesional como Illustrator o Indesign.

En cuanto a los objetos que no pueden tener este formato, como es el caso de las fotografías, se requiere que sean de un tamaño grande, es decir, de más de 1200 pixeles horizontal y verticalmente.  Este es el error más común que se ve en redes sociales, porque hay casos en donde se utilizan imágenes menores a estas dimensiones y al reducirlas aún más al momento de subirlas en la plataforma, éstas se ven distorsionadas.

 

 

2.- Menos texto es más alcance

 

El segundo paso es el uso de texto como elemento de diseño y comunicación.  En el caso de las redes sociales, mientras menos texto utilices tu publicación tendrá mayor éxito; más es menos.

¿A qué se debe esto? Primero porque el usuario cada vez es más visual y si ve mucho texto, puede llegar a saltarse la publicación inmediatamente. El mensaje tiene que ser instantáneo, las personas no se van a detener a leer algo muy extenso. Segundo, las plataformas como Facebook tienen barreras que hacen que las publicaciones con mucho texto no tengan el alcance y la difusión que las que son en su mayoría imagen. En concreto, las publicaciones en Facebook tienen que tener de 25% para abajo de texto en la imagen para que ésta sea considerada como excelente.

En este link podrán encontrar una herramienta del mismo Facebook para medir el porcentaje de texto en sus imágenes y si éstas son adecuadas para la red social:

facebook.com/ads/tools/text_overlay

 

3.- Exportar en el formato adecuado

 

Teniendo terminado el concepto de la imagen con los diversos materiales, lo que sigue es exportarlo de la forma correcta para que mantenga sus características.

Este es un paso relativamente sencillo pero que hace una gran diferencia. En los programas de diseño a la hora de guardar el archivo en formato de imagen hay una opción que se llama “guardar para web”, esta lo que hace es optimizar y reducir el peso en kilobytes para que la imagen mantenga su apariencia en digital pero con una velocidad de carga más rápida en internet.

Esta opción convierte el diseño en un formato de imagen que mantendrá la misma apariencia de como la tienes en tu ordenador.

 

 

Estos pasos han sido probados y aplicados exitosamente, pero de igual manera te recomendamos hacer varias pruebas y guardar previamente la publicación como borrador para ver cómo quedará el producto final y si se tienen que arreglar algunos detalles, para no estar borrando y subiendo contenido.

Siguiendo estos pasos, podrás lograr compartir el contenido tal y como lo imaginaste, comunicando el mensaje que buscas de manera más acertada en tus redes sociales.