El pasado 25 de mayo entró oficialmente en vigor el nuevo Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) de la Unión Europea. Este suceso llega sólo unas semanas después de tener uno de los escándalos más grandes de la historia del internet por parte de Facebook y Cambridge Analytica, con respecto al mal uso que se le ha dado a nuestra información personal a través de los medios digitales.
 

Hoy, la privacidad vuelve a ser una prioridad.

 
Cada vez las organizaciones necesitan añadir más candados y ser mucho más transparentes con cada una de sus acciones en internet. Muchas empresas han tenido que cerrar y otras han tenido que cambiar drásticamente su modelo de negocios, poniendo sus operaciones diarias en un terreno un poco incierto.
 
Uno de las principales quejas que han surgido giran alrededor de los altos costes que implica adecuarse a todas las nuevas regulaciones de GDPR (principalmente para empresas más pequeñas). Sin embargo, hay otras organizaciones que reciben con los brazos abiertos estos nuevos esfuerzos por cuidar la privacidad del usuario: HubSpot es una de ellas, como la comparte en este comunicado.
 
Por supuesto, estos cambios no significan que todo está perdido; de hecho, siempre han existido este tipo de regulaciones con respecto a la privacidad de los usuarios, en menor o mayor medida. Sin embargo –en el pasado– ha surgido mucha irresponsabilidad de parte de diferentes organizaciones, lo que nos ha llevado a estar parados a donde estamos ahora.

 

privacidad

 

¿Cómo afectan estos cambios al marketing digital?

 
Prácticamente, en todo.
 
Las últimas semanas se han realizado serias actualizaciones en las políticas de privacidad de prácticamente todas las empresas de tecnología que usamos día con día. También, las plataformas publicitarias digitales han tenido que ajustar muchas de sus configuraciones y herramientas, restringiendo muchos aspectos clave de segmentación y colocación de anuncios. Esta regulación –GDPR– puede estar dirigida a las empresas que realizan sus actividades en la Unión Europea, pero no es excluyente de la realidad que vivimos en otros lugares del planeta; al final, todos estamos en el mismo barco.
 
Todo esto, representa un nuevo reto para cada uno de los jugadores en el entorno digital de los negocios. Al final, el impacto para las marcas puede ser mucho más positivo que negativo, si resumimos los hechos en la siguiente oración:
 

Necesitamos recuperar la confianza y el respeto del consumidor. 

 
Esta nueva realidad nos pone la vara mucho más alta. Tenemos la responsabilidad de ser más transparentes y participativos con la privacidad del usuario, dejándole siempre claro cuál es el uso que se le estará dando a su información.
 
Tenemos que ser más creativos y dejar atrás viejas –o conocidas– prácticas que tenemos en la industria, pensando siempre en ofrecerles verdaderas propuestas de valor al mercado, explorando nuevas y mejores alternativas para crear experiencias digitales.
 
Por el otro lado, el consumidor también necesita ser más consciente y activo en sus hábitos en internet. Esto significa tomarse mucho más en serio la ciudadanía digital de la que tanto hablamos, entendiendo y exigiendo la forma en la que funciona la tecnología para hacerla cada vez más inteligente, personalizada y valga decirlo, “humana”.
 
Necesitamos reflexionar y tomarnos en serio estos cambios, ya que todo lo que hagamos de aquí en adelante con respecto a la privacidad de la información, puede definir si el futuro será mucho más ameno o restrictivo para las marcas y sus usuarios. Lo más importante ahora, es tomar cartas en el asunto, informarse y actuar.